No pudo ser
El díos meteoro nos lo puso difícil
De todo se aprende y no hay que echar nada en saco rato. Cualquier
experiencia nos puede ayudar y salvar la vida en el futuro.
En esta aventura participamos: Carmen OEL, Luismi, Santi jakenbaken, Agus, Jesús
Orovio, Javi Salazar y yo
Salimos de Retanca a las 4 de la mañana todos juntitos y los que se quisieron
añadir. La temperatura a esas horas de la mañana era aceptable. Formamos un grupo de unas 20 personas. En
el primer lago nos tenemos que poner la “chupa”, la lluvia hace acto de
presencia. Llegamos al collado en pequeños grupos selectivos. Yo en este momento
voy con el más rápido y con los que dirigen el cotarro. Agus, Jesún y yo
decidimos progresar poco a poco y nos liamos a pasar gente como locos.
Vamos corriendo a Ventosa a buen ritmo y adelantando gente, que a su vez se unen
a nuestra reata. Llegamos calados hasta los güevos a ventosa en 1:44. Sin perder
mucho tiempo tomamos camino a Contraix. Más tarde me enteré que del grupo de
camaradas que venían detrás, se retiraron Carmen, Luismi y Santi. La lluvia les
hizo recapacitar y pensaron que era el mejor punto para dejar la prueba, si la
lluvia persistía a lo largo del día, hubiera sido traumático regresar a Restanca
En Contraix el grupo de cabeza (Agus, Jesús y los colegas del GPS) se me escapa y a mitad de esta inmensa ciudad de
rocas me quedo “compuesto y sin novia”. Llego sólo arriba y en el descenso me
cae el diluvio universal. Me ostio más de 10 veces en las rocas del lago de Contraix pero
un ángel de la gurda me permite seguir en competición.
Llego al Llong en 3:30 y me cambio de calcetines. El gore me lleva seco de
cintura para arriba y los pantalones me secan en 10 minutos de viento. Tan sólo
los pies pueden ser el problema. En 8 minutos me piro para el collado Dellui.
Reviso la lista de llegados y veo que mis colegas me sacan 40 minutos. Es
normal, al ir sólo casi toda la bajada me motivo menos y pierdo mucho tiempo.
En la subida al Dellui noto que me esta empezando a pasar factura el haber
salido tan rápido, pero no pasa nada hay que seguir currando. Allí me encuentro
con Antonio, el que a la postre haría 13:11. El tío iba trankilo
En la bajada a Colomina me cruzo con un chaval de Sant Llorenç Savall que me
dice “CAÑORROTO” digo ¡ostiá! ¿de qué me conoces?, joder corrimos juntos el
maratón de mi pueblo. Pues nada allí estuvimos charlando unos 10 minutos, me
contó que había leído mi artículo de la Trans-Aqu y me contó que el estuvo en
“Des Sables”.
Antes de llegar a Colomina tomo contacto con dos catalanes. Llegamos juntos al
refugio y compartimos mesa y mantel. Nos metimos unos bocatas y en 30 minutos
nos piramos hacia Blanc. En el camino somos absorbidos por otros tres catalanes.
Los 5 se unen y dan un apretón que me dejan un poco descolgado (esto es la
eterna guerra Barça-Madrid)
Llego al Blanc y no puedo descansar, me llevan esperando 10 minutos y es hora de
marchar. Sin descanso nos tiramos pista abajo los seis. Aunque vamos seis yo
siempre voy solo. Ellos siempre van hablando en catalán y yo debo ser como un
grano que les ha salido.
En la pista hacia Mallafré me sacan los ojos y yo con el rollo de “no se rinde”
saco fuerzas de donde no tengo.
En la subida a Amitges me dejan tirado. Me siento como aquellos que suben al
Himalaya y progresan 100 metros por día. Son momentos difíciles, pienso que todo
a terminado en esta vida y que le dan por culo a las carreras, la montaña, la
alimentación sana y tal y tal....
Tengo graves síntomas de fatiga y empiezo a notar algo de hipotermia. El ritmo
tan lento hace que algo de tiritona se me cuele. Donde debía haber hecho una
hora hice hora y media.
Tengo 8:30 horas por delante para llegar a Restanca pero voy jodido. En ese
momento me acuerdo de Ricardinho, el cual me ha enseñado que cuando vas jodido
hay que comer y “PARAR”. Yo sigo sus enseñanzas y decido comer un estofado de
carne y una cerveza. Aprovecho para esperar a mi amigo Javi Salazar que viene
por detrás a hora y media.
En el refugio de Amitges me tratan fenomenal. Se sorprenden cuando les pido una
cerveza, pero para mi es un reconstituyente. Ceno y hablo con Luismi por
teléfono (gracias a la colaboración de Valentin y la gente que le acompaña en el
refugio). Le cuento como está la situación y las posibilidades que tengo de
continuar o abandonar, él me dice que Javi llega seguro y yo pienso que si llega
Javi llego yo. También le informo de los horarios de paso de Agus y Jesús y le
digo que llegarán sobre las 12 de la noche. Al final llegaron, pero no sé a que
hora.
Javi llegó muy jodido a Amitges pero cuando me vio le dio un subidón y con 4
cojones, una sensación térmica de 10 grados bajo cero, un viento de pelotas, una
densa niebla y una nieve muy molesta decidimos tirar para arriba pero ya con los
frontales.
Ascendemos a Ratera sin localizar el Gr y siempre por los hitos o estacas
verdes. Tenemos que hacer muchas paradas para localizar el camino, la niebla no
nos deja ver más allá de 3 metros. Llegamos arriba por el lado contrario del Tuc
de Ratera y el puñetero collado que más que collado es un cuello nos absorbe
entre la oscuridad y la niebla.
Durante dos horas dimos vueltas sin parar, pero esta vez lo que buscábamos era
el regreso, ya habíamos tirado la toalla y que mejor sitio para descansar que
Amitges. Pues nada, imposible encontrar el camino de regreso.
Después de dos horas y en un momento de lucidez sacamos el mapa y la brújula y
curiosamente nos dice que el refugio esta por el sitio más insospechado. Pues
nada que la brújula tenía razón y nos llevo al refugio.
La aventura terminó después de 20 horas. No se pudo conseguir pero se
sobrevivió, que más podemos pedir a la vida.
Al día siguiente por la mañana subimos a Ratera y vimos en detalle los sitios
por donde se supone que pisamos !qué diferente se ve todo con luz!
Supongo que alguien dirá ¿Ratera? !pero si eso está chupao!
Me quedo con la conciencia trankila de haberlo intentado y un poco preocupado
por lo descerebrado que soy al subir cuando las condiciones eran adversas. En
fin.........!!!!!!!!!!!
Gracias a todos y especialmente a Javi por aguantarme y por saber colaborar
en los momento más difíciles