Matricula de Honor para la carrera: un recorrido precioso, que se puede completar, en un 80% corriendo, salvo los tres kilómetros y medio de subida al Pico del Espadán (muy duros, con fuerte pendiente, terreno resbaladizo, mucha lluvia, viento y frio), y algún que otro tramo de fuerte pendiente, y la cuestecita de cemento a la llegada a Segorbe en el km 40,5 (¡joer con la cuestecita!).

El maratón discurre por el Parque Natural del Espadán, entre caminos y sendas, algún tramo de carretera, barrancos y arroyos, acequias y torrenteras, pero además, el recorrido obliga a cruzar numerosos riachuelos que iban bastante crecidos por las lluvias de los días anteriores y el diluvio que nos caía en algunos momentos. A la dureza del recorrido se añadió la dureza de la climatología. Hubo momentos especiales en los que no sentíamos ni los brazos ni las manos de los fríos que los llevábamos, especialmente subiendo al Pico del Espadán, cuando más arreció la lluvia (al menos, en el momento en que yo pasaba). Además, en los puntos de control teníamos que picar una tarjetita de control, que poco a poco fuimos perdiendo para pasar a sustituirla por el dorsal. Y ¡como costaba apretar la grapa con las manos totalmente agarrotadas por el frío!.

Pero el recorrido no es especialmente técnico. Los mayores problemas de caídas derivaron de la lluvia y el barro que hacia bastante resbaladizo algunos tramos del recorrido. Y algunos arañazos de las piedras, o de las zarzas y el acebo, que no alcanzaba gran altura, y nos arañaba las piernas a los osados que íbamos con pantalones cortos. Creo que fue más la meteorología, la que endureció la prueba, pero la verdad, es que ¡la hizo más única, más desafiante, más aventurera, más montañera!. A los que, como yo, nos hemos ido enganchando con la montaña, y con este tipo de pruebas, estas condiciones no nos llegan a desagradar. ¡Con calor, el maratón hubiera sido, muchísimo más duro!

La organización se esmeró señalizando el recorrido, con los puntos kilométricos bastante bien señalizados, y con abundantes puntos de avituallamiento, muy bien dotados. Con el Forerunner a mi me salieron 43,2 km, pero perdí la señal en la subida al Espadán. Un 11, en este punto para la organización. Le quedan algunas cosillas que pueden mejorar, que supongo irán intentándolo en próximas ediciones, porque deseo que este maratón crezca, porque, lo merece.

En cuanto a mi, la verdad es que necesitaba hacer esta carrera, pues me la marqué como objetivo hace tan solo tres semanas escasas, al encontrar muy baja mi auto-estima deportiva (¿a que sueno profesional, jaja?). La verdad es que estaba (y aún estoy) bastante baja de ánimos, sin grandes intereses deportivos, sin ganas de ir a carreras, sin fijarme metas, y con pequeños problemas de ansiedad, gástrico-intestinales, con problemas en los pies, y un pequeño esguince en el tobillo. ¡total, que parezco todo un cuadro clínico para psicoanalizar! Por ello, tras los mil problemas sufridos en la Maratonina, me fijé el Espadán como meta. Y me fijé en esta meta, porque en Valencia, me hablaron muy bien de esta carrera. Y la verdad ¡se quedaron cortos!.

Y en cuanto, a los que nos desplazamos desde Madrid ¿qué puedo decir?: ¡de lo mejorcito! Como siempre, disfrutamos muchísimo. Espero que todos esteís muy recuperaditos, porque al final, este maratón ha sido una "marikonadita de ná".