El maratón del Pico del Fraile ha sido una buena excusa para conocer la montaña palentina totalmente ignorada por mi parte.

 Ya el sábado por la tarde, en la presentación de esta primera edición en el Santuario del Brezo, se apreciaba que iba a ser una carrera muy familiar: unos 55 inscritos para el maratón y unos 30 para el cross de 25 km. En la charla técnica nos proyectaron la carrera km. a km. para que nos hiciéramos una idea de por dónde iba a transcurrir. En fotos era espectacular y los cresteríos impresionaban, pero nos indicaron que en ningún momento había tramos expuestos y en el único un tanto delicado habían colocado una cuerda fija pero que no era muy necesaria.

 Por la noche, al salir de la charla, había  bajado espectacularmente la temperatura y soplaba un viento gélido que nos impresionó de cara a la mañana del domingo.

 Efectivamente, la mañana amaneció muy fría en el Santuario y no apetecía mucho salir de los coches, pero a las 8h 30’ estaba anunciada la salida y no se podía hacer mucho el remolón.

 Allí nos presentamos los 4 componentes del Cañorroto Flower Power Team llegados de Madrid, más Akele y Mercedes que se nos unieron al grupo.

 La salida se dio puntual y todos para arriba durante 1 km hacia el primer collado, lo que permitió estirar el pelotón y ya irse colocando cada uno en su  lugar.

 La primera parte de la carrera hasta el km. 12 era muy trialera por sendas, bajando y subiendo constantemente. Ya a partir de este punto se subía por una canal hasta la cuerda y desde allí a la primera cima importante de la jornada, Peña Mayor de 1.836 m. A partir de aquí fue un cresteo  continuo para coronar después la Peña del Fraile (2004m) donde estaba colocada la famosa cuerda fija y el Pico del Fraile un poco más allá.  La bajada de la cresta era muy técnica y se llegaba a una pista que quiero recordar que fueron los 2 únicos km. donde se podía correr decentemente. Desde aquí hasta el primer paso por el Santuario del Brezo donde concluía el cross transcurría por sendas trialeras y una última bajada que coincidía con la primera subida de la mañana.

 Esto parecía que ya estaba hecho, llevábamos 25 km, más de la mitad de la carrera y una subida en zetas a la Peña de la Cruz (1.708m) que al tran tran, sin darnos cuenta, ya estábamos arriba. No sé por qué, más bien porque no nos enteramos muy bien y porque el último control nos confundió un poco, pensábamos que ya íbamos a llegar a la famosa pista y que nos íbamos a poner a correr, pero no fue así, otra bajada técnica nos llevaría a un cruce con una carretera (1.250m) y enfrente nos esperaba, lo que fue para mí, lo más duro de la carrera, Castros Negros (1.793) ya que a parte del desnivel, de los kilómetros acumulados de carrera, el frío y el fuerte viento, lo hacía especialmente duro y peligroso. Desde allí nos quedaba bajar al collado de Miranda, para luego subir a la Rinconada (1.843) donde realmente aparecía la famosa pista forestal que no era tal, sino un cortafuegos con algo de pista pero que no paraba de bajar y de subir hasta, justamente, el último km. que era de una bajada impresionante supertécnica, hasta empalmar con el último tramo de unos 500m de disfrute hasta la meta en el Santuario del Brezo.

 Una carrera muy dura, técnica, espectacular, con unas vistas aéreas impresionantes.

Una organización perfecta, marcando el recorrido km. a km. Señalizado con cintas en todo momento que hacían imposible de perderse y unos avituallamientos y unos puntos de control con unos voluntarios  volcados con el corredor dándonos ánimos en todo momento. Desde aquí tengo que agradecer al control de la cuerda fija los ánimos que me dio por el acojone que yo tenía en ese punto y lo fácil que me lo hizo.

 El tiempo límite estaba en 8h 30’ y Caño y yo casi lo cerramos en 8h 28’. Creo que es un tiempo muy justo para la dureza del recorrido y eso se manifiesta por el tiempo del primer corredor llegado a meta, por los que llegaron a meta con tiempo cumplido y por el porcentaje de corredores retirados, unos 20 más o menos de 55 inscritos.

 Enhorabuena a la organización. Muchas gracias por su trato tan familiar, por las sopas de ajo, la morcilla, el chorizo…… a la llegada y por toda la amabilidad desprendida estos dos días.

 Luismi.