La crónica de Cañorroto

Me marché a las antillas a descubrir la felicidad. Y en qué consiste la felicidad. Pues muy fácil: sales de tu casa a las 4 de la mañana para meterte un viaje de 24 horas, llegas y no te espera nadie en el aeropuerto de destino, te pasas 9 días durmiendo en tienda, corres por montañas, bosque, selva, playas y acantilados, conoces a mucha gente, disfrutas de playas, y te aburres siempre de la misma comida, subes a un volcán activo con el atleta más popular de la isla y cuando vas de regreso para recoger tu equipaje y tomar el avión descubres que has PERDIDO TODO EL MATERIAL FOTOGRÁFICO. En ese momento lloras y te quedas dormido en la furgoneta del atleta estrella. Pero cuando estás a punto de llegar al aeropuerto y le pides a tu amigo Kako la gorra descubres que en su interior están las memorias perdidas. Otra vez a llorar, pero esta vez de FELICIDAD……..así es como la descubrí.

Salgo a las 4 de mañana camino de la T4, allí no me espera nadie, me muero de pena sólo de pensar en mi amigo Ppong con el cual había preparado el viaje a conciencia y con todo lujo de detalles. Un asunto familiar le priva de esta aventura. Llego a París y cambio de aeropuerto con el consiguiente atasco en la P-30. De allí a Martinica donde no tengo noticias de mis maletas. El siguiente vuelo lleva un retraso de 4 horas, pero que más da, esto es un raid de aventura y la ventura empieza cuando cierras la puerta de tu casa. Me presento en Pointe-A-Pitre a las 11 de la noche y allí no hay nadie esperando. Espero con calma, pero también me desespero un poco. De todas las soluciones que pasan por mi cabeza creo que la mejor es llamar a mi amiga Bea para que llame a la organización y le pregunte que qué pasa (ella habla francés a la perfección, pero son las 5 de la mañana hora española). Por fin me recogen en un coche antituning y con todo tipo de enfermedades, me llevan a un cutrealbergue y me dan de cenar arroz con sesos(agfff###€¬). Me acuesto a las 4 de la mañana y a las 4:30 ya se está duchando la peña.

Joder!!!!

Empezamos bien!!!!!!!!!

Por la mañana vienen a buscarnos para llevarnos a Petit Terre (una isla sin civilización). Empiezo a contactar con la peña y pongo a prueba mi elegante francés, aunque la suerte es que ellos tienen más interés que yo en aprender español. Nos cae el diluvio universal y me mojo hasta los huesos. En el barco he pillado un buen pedo y ahora toca ir a una isla llamada La Désirade. Otra vez pedo, esta vez la peña vomitando. Establecemos el cuartel general en esta isla. A la mañana siguiente aparece Kako en un bote con la periodista Leila(www.leilaghandi.com), las han pasado putas, pero ya están en tierra firme. En 20 minutos empieza la carrera que recorrerá la isla de punta a punta por asfalto y regreso por una cadena montañosa que se traduce en pistas anchas, sin problemas para correr. Mi compañero y yo entramos el 12 y 13 y a pocos minutos de los que llevamos delante. No ha estado mal. Nos dan de comer en la playa y por la tarde traslado a Basse-Terra, donde llegaremos, montaremos tiendas, cenaremos, brifing y a dormir.

Nuestros cuerpos empiezan a parecer cocteleras, entre la mezcla de la biodramina, el espidifen, el flumil, las vitaminas, los geles, isotónicos, etc. esto empieza a explotar de dolor.

Ya hemos percibido el calor y la humedad del Caribe y también las mansas aguas, su color y su transparencia. Parece que existen los cocoteros y las playas paradisíacas de las fotos de revista, pero lo que no aparece en las revistas es el cartel de “ojo no se ponga debajo, pueden caer cocos”.

Aquí sólo se habla francés, pero desde que he llegado yo la gente empieza a parlar español, es curioso pero les debe estimular el paladar. A veces no me doy cuenta de que hablo deprisa y claro me miran con cara de extraterrestre. Yo sin embargo no tengo problemas, escucho en diagonal y con sonidos como: a pre, demen, agos, sesua, prosen, denieg, ye pe, ye dua, me voy aclarando un poco.

Montamos el campamento en mitad del campo y en un abrir y cerrar de ojos ya son las 5 de la mañana….ala!!!! otra vez a desmontar tiendas, desayunar, organizar mochila y preparados para la etapa más larga y aburrida.

La segunda etapa empieza en Mahadiere, se dirije a los acantilados por bosque, llega a un brazo de mar el cual hay que bordearlo por empinadas cuestas, encontramos una aburridísima pista de 10 km soporifera, llegamos a Anse-Bretrand y durante otros 10 km por arena, roca y bosque llegaremos a la playa de Souffleur en Port Louis. En esta etapa tuve el privilegio de ser séptimo, los diez primeros entraban en meta con un niño disminuido y yo tuve el honor de poder hacerlo, esto no lo olvidaré jamás. A unos 5 km para meta he adelantado a Kako y me ha dicho que delante llevaba a unos 4 corredores. Ha sido un gran incentivo y me he puesto el puñal en los dientes para pillarlos y desmoralizarlos. Kako anda con un gran mareo a causa del viaje y no le van las piernas.

Hoy es día de Pascua, parece que aquí es muy importante. Las familias se llevan las ollas a la playa, montan unas comilonas del copón, hay música por todos los lados, se bebe ron a espuertas, se fuma canutos de dos en dos. Ambientazo total. Nosotros estamos cansados, sin casa y sin equipaje.

Por la tarde tomamos camino a otra isla, esta vez Marie Galante, interesante gente la que habita en esta isla. Hacía tiempo que no veía a un pastor besar a su ganado y a unos bueyes arar. Parece que hemos retrocedido en el tiempo algunos siglos. En la selva encontramos coches desguazados y en los acantilados algún retrete tirado. Pero somos muy bien recibidos en Capesterre.

Montamos la tienda en primera línea de playa y el lujo de salir y darte un baño a las 5 de la mañana sólo se puede describir como “magia”.

Ya somos famosos en el campamento y con nuestro campingas invitamos a las chicas a te y café. Nos miran y nos dice “españoles organización”.

Por la mañana nos trasladan a un poblado donde se dará la salida. Hoy son 30 kilómetros de nada. En muy poco tiempo nos internamos en una selva subtropical, algo complicado de interpretar las señal y fácil de perderte. Yo decido pegarme a una nativa de la isla “Murriel”, ella me llevará durante unas horas por sendas y acantilados. A falta de 10 km para el final la cosa se pone fácil de interpretar y tiro hacía adelante con poco fuerzas. Ya sólo quedan pistas y asfalto para terminar. A unos 4 kilómetros un guadalupeño me dice “tu ami an minut”, ostras, que Kako está a un minuto. Me tiro a tumba abierta y no le veo, después en meta vi que me había metido cuatro minutos….pues vaya con “an minut”.

Hoy he perdido algunos puestos en la general, pero Murriel me ha llevado muy bien y es de agradecer, al fin y al cabo he venido a disfrutar y a conocer esto.

Durante mi estancia en campamento comanche paso muchas horas con Dany una chica de Guadalupe y miembro de la organización que tiene mucho interés por hablar español. Ella siempre habla en presente, pero nos vamos aclarando con paciencia. A cambio me enseña francés y en la arena de la playa me escribe frases.

Edit es una profesora de español que también participaba en la prueba y gracias a ella todo fue mucho más fácil. Fue nuestro lazarillo y nuestra mejor amiga. Si me lees quiero que sepas que Kako y yo te estamos muy agradecidos por todo lo que has hecho por nosotros, por tu paciencia y comprensión. Además es una gran campeona que terminó todas las carreras con una gran dignidad y sin muestras de dolor en su rostro.

Hoy toca día de descanso…ja!!! Aquí no descansa nadie. Primero esperamos el bus para llevarnos a un lugar donde los esclavos trabajaban la caña de azúcar, después vamos a una destilería de ron, después a comer lo mismo de todos los días y después barco para Goyave.

La comida no está mal, aunque yo me aburro de ensaladas y arroz, pero a la gente se la ve con apetito y con ganas.

En el campamento nunca falta líquido y siempre puedes tomar agua fresca de botella y con un poco de suerte zumos y coca-cola.

Montamos el campamento ya de noche cerca de Goyave al lado de un río en una zona montañosa en una parte de Guadalupe llamada Grande-Terre. Cenamos, briefing y acojone para la etapa de mañana. Esta noche dormiremos rodeados de pequeños insectos y otros bichos que nuestra presencia les incomoda un poco.

Por la mañana desayunamos lo mejor que podemos, se presenta un fuerte desnivel y una etapa dura de ida y vuelta cerca del alto de Metéliane.

El show empieza con las primeras rampas de cemento, continúa con rampas de tierra, poco a poco hay que  saltar charcos, en alguno te caes, los siguientes ya los pisas a posta, aparecen las raíces de los árboles, después la lianas arriba y abajo, las raíces empiezan a ser demasiado altas y llegan a parecer escaleras, aumenta la densa vegetación y ya no sé ve el suelo….esto es de locos…pero lo más difícil será bajar. Kako esté recuperado y se convierte en una persona respetable entre el grupo comanche, yo in embargo he pinchado, no he querido jugarme el tipo en la bajada y me han metido un mundo. Hoy he perdido mis opciones de estar entre los diez primeros pero “se la vi”.

Termina la carrera y nos metemos de cabeza y vestido en el río. Deprisa a comer y sin terminar el postre……alé, alé, alé!!!! Mierda otra vez a correr para no perder otro barco.

Nos marchamos a Les Saintes unas islas un poco raras. Por un lado está Terra de Bass, poco desarrollada, poco poblada y donde haremos noche en un colegio para correr al día siguiente. Por otro lado está Terra de Haut, excesivamente comercial, una bahía espectacular, montones de tiendas y gente por todos lados.

La etapa es de sólo 17 kilómetros, pero son montañeros y con subidas brutales por cemento y tierra. Salimos muy rápidos, pero las rampas de un 30% nos ponen a cada uno en su sitio. Una vez que estás en lo alto hay un sube y baja muy bonita por la costa, pero montañero, quiero decir que es un bosquecito muy entretenido donde se mezclan los árboles, la vegetación y la roca volcánica. Hoy Kako ha terminado el cuarto y está muy feliz, piensa que si las etapas duran 4 días más……

Terminamos de correr y sin tiempo nos volvemos a Guadalupe, donde nos esperan para comer en un sitio muy raro donde cocinan una cosa como tortas hecho a base de machacar una raíz. Rellenan de bacalao, atún, chocolate, jamón y queso, etc.

Ahora cogemos un bus y nos vamos al hotel….por fin dormiremos en cama. Esta un poco lejos, pero llegamos al gran resort.

Por la noche cóctel, cena, entrega de premios, lágrimas, mirar las estrellas en la playa y hacer análisis de lo acontecido.

Todo el grupo tiene el día libre a la mañana siguiente, pero el pringao del Kako y yo ponemos en un compromiso a la organización para que nos lleve al volcán de la Soufriere(lo cuento en otro capítulo). Íbamos ajustados de tiempo y subimos a toda leche para no perder el avión.

El viaje de vuelta fue un coñazo, se hizo muy largo y se nos hincharon los pies. Después 4 días ya volvieron a estar bien, pero nos dimos un buen susto.

Kako y yo hemos formado un buen equipo, ayudándonos en todo momento y sin escatimar medios para hacer la vida más fácil el uno al otro. Gracias compañero

 

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