…1250 Km. hasta París
Guía para llegar a París pedaleando
1250 Km. en solitario y sobrevivir en el intento.
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P r ó l o g o
Cuando
no estás seguro de emprender una aventura hay algo muy importante que no debes
olvidar: lo importante es “QUERER” lo
demás vendrá después…
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E |
S difícil iniciar una aventura compartida, a veces te encuentras con el problema de que tus amigos no coinciden en tus vacaciones, otras tienen problemas familiares y lo peor es cuando te dicen que no pueden seguir tu ritmo (esto no lo comparto). Cuando un grupo quiere, todos se adaptan al ritmo del más lento. Con la cantidad de problemas que se plantean, tienes que decidir si sigues con la aventura en solitario, o por el contrario abandonas. En mi caso personal no tengo dudas…siempre adelante con el proyecto.
Cuando me planteo ir a París hay algo que tengo muy claro: no quiero seguir ninguna ruta ya establecida y por supuesto, después de leer esta guía, no me gustaría que tú siguieras la misma que he llevado yo. Lo bonito de esta aventura es tirar de mapa e ir improvisando sobre la marcha según tus posibilidades y según tus propios criterios. Quizás el día de mañana pueda cambiar impresiones con personas que han decidido hacer lo mismo por lugares paralelos y de esta forma poder enriquecernos todos un poco más.
Conocer gentes y lugares, tener dificultades con el idioma, no saber nunca donde vas a dormir, mirar todos los días al cielo para ver como se portara contigo, negociar con tus músculos para evitar lesiones, tener la cabeza fría y evitar el miedo sin temeridad…hay que tener muchas cosas en la cabeza, pero lo peor de todo es saber que un día llegarás al destino. Que curioso, deseando llegar y cuando lo has conseguido todo se acaba, ya nunca volverá a ser igual, pero siempre te queda el recurso de la frase que me gusta utilizar en estos casos: “Lo importante es el camino recorrido”.
Me encantaría que utilizaras esta guía como una filosofía de vida, de vacaciones, de aventura, pero que nunca sigas mi camino, crea el tuyo y después nos lo cuentas.
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Capítulo 1 |
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L |
os grandes genios no fabrican ideas, no tienen miles de ideas. La idea es algo que viene y si no dejas pasar la oportunidad, la empiezas a madurar, a desarrollar, a moldear y cuando te quieres dar cuenta estás tan metido en ella que es difícil dar marcha atrás.
Mi secreto es difundirla entre mis amigos y desde ese momento
vuelven a llamarte “loco”, “pirao”. Cuando ya todo el
mundo comparte esa aventura conmigo el resultado empieza a ser irreversible.
Este año 2006 muchas cosas se pasaron por mi cabeza: hacer
todos los tresmiles del Pirineo, correr por todo el
perímetro de la Comunidad de Madrid, la ruta del Cid, subir algún cincomil en Turquía, el Montblanc,
subir corriendo al Elbrus, bajar corriendo por toda
la costa portuguesa, etc. Cualquiera de ellas en solitario ya es complicado,
pero ir París en btt con etapas de 160Km. era algo
que me creaba dudas. Me veía capaz de todo menos de ésta última. Era una
oportunidad para demostrar que las salidas domingueras de 60Km. servían para
algo y que el cuerpo humano sin prisas y sin horarios no tiene límites.
La idea estaba tejida en mi cabeza y ante cualquier problema, era tan fácil como darme la vuelta. Un tren, un avión, un taxi podría ser el último recurso. No tengo que rendir cuentas deportivas a nadie, no tengo ninguna responsabilidad en esta aventura y soy dueño de mis propias decisiones, por eso, por muy simple o compleja que fuera la idea, había que desarrollarla y salir a pedalear.
Muchas vueltas le día para decidir de dónde salía. Mucha
gente me recomendó San Sebastián, otros salir de París y hacer el camino de vuelta.
Muchas horas de mapas, de google, de calendario…algo
había claro y es que este año castigaría un poco mis piernas frente a los
agentes meteorológicos
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N |
o se puede subestimar a tu cuerpo. Este año le he dado mucha tralla aunque no me he desgastado muscularmente. Nunca me empleo a fondo y esto me deja margen para la siguiente carrera, la siguiente ascensión, el siguiente entrenamiento…
Ha sido un año muy montañero donde he podido conocer como se organizan las carreras por montaña en la Comunidad Valenciana además de conocer sus recovecos. Ha sido todo un lujo poder correr una carrera por etapas en el desierto del Sahara en Argelia y terminar cansado pero contento. Poder encadenar en siete días dos maratones de montaña: Marina Alta (Campeonato de España) y Maratón Alpino de Madrid. Poder terminar con bastante dignidad la que algunos consideran como carrera más dura del mundo: la Integral de Picos de Europa. Y otro montón de carreras que no son tan largas pero si muy duras.
Pero eso no vale para afrontar la aventura parisina. Los grupos musculares que se emplearan son otros. Tengo algunas asignaturas convalidadas, como por ejemplo la resistencia y un buen corazón que me han moldeado el deporte. Ahora me toca trabajar las piernas en la bici. Por supuesto que durante todo el año no he dejado de pedalear siempre que he podido, que ha sido poco ya que tan sólo he salido los fines de semana que no había carrera.
Durante el mes de julio (un mes antes) salgo a rodar entre semana y acumulo cuatro días de pedaleo. Utilizo ruedas de tacos para hacer más duros los entrenamientos en asfalto e intento subir algún puerto en cada salida. Las distancias oscilan entre los 60 y 100 Km. diarios, pero tengo que reconocer que estaba bastante deprimido ya que terminaba agotado y cada vez que se me venía a la cabeza eso de tener que hacer más de 1000 Km., pues se me antojaba imposible.
No hay dolor…y en contra de todo: ganas, viento, lluvia o sol, allí estaba, con los pies anclados a los pedales. Fue un entrenamiento anárquico, pero el mes de julio me dio el punto que me faltaba para perder el miedo.
Sin peso y con ruedas de tacos salían unas medias entre 20 y 25 km/h, pero era lo que yo daba de sí, y de donde no hay, pues no se puede sacar.
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D |
esde el primer día empiezo a pensar qué me tengo que llevar, no se puede dejar todo para última hora o terminará faltándote algo importante.
En cuanto al material ciclista las herramientas son lo más importante y por supuesto saber utilizarlas, aunque yo siempre he pensado que lo importante es llevarlas y si no sabes, pues a lo mejor pasa alguien y te puede ayudar. Mi herramienta favorita es el tronchacadenas, nunca salgo a la calle sin ella, las bridas de nylón nunca pueden faltar en mis aventuras, nunca sé para que sirven, pero al final te sacan de algún aprieto. Las llaves allen, destornilladores pequeños, cámaras, desmontables, bomba, una llave para los pedales (por si hay que desmontarlos para el viaje de vuelta), tornillos variados (por si se pierde alguno), cinta adhesiva, botes pequeños de aceite, trapo y gas-oil (para limpiar la cadena de vez en cuando), luz delantera y trasera (nunca se sabe) y nada más. Hay que buscarse la vida para que pese poco y no ocupe espacio. Los botes los compro en las tiendas de los Chinos, son baratos y apañados. Los ajustes de los cambios los hago sobre la marcha y desde los tensores de las manetas, intento adaptarlos para que no roce la cadena dependiendo de la cadencia del momento.
El vestuario va a ser espartano y se compone de dos culotes y un maillot ligero, que seque rápido. Algunos calcecitos y gallumbos, unas mallas largas por si hace frío, un buen cortavientos de Sálomon, una prenda ligera de gore para la lluvia, un buff, pantalón corto y dos camisetas para visitar los pueblos y cenar con decoro y unas zapatillas deportivas muy ligeras y poco pesadas.
El botiquín me cabe en un puño y suelo llevar algún antinflamatorio, ibunoprofeno, termómetro, betadine, gasas, tijeras y lo que no puede faltar, una buena crema para las irritaciones del culo (suelo llevar dermo-h). En esta ocasión llevé una crema para después de la ducha que me dejaba las piernas heladas y olía a rayos (como el tío del bigote).
Otros complementos fuerón un campingas, caldo de pollo en sobre, café capuchino, azucar, cubierto, mechero, saco ligero, funda para el saco, tienda de campaña individual de poco peso (tipo nicho), aislante autoínflable para la espalda, dos bidones, polvos isotónicos de PowerBar, tres geles diarios con cafeína de PowerBar, una Camelbak de dos litros, dinero, visa, DNI, tarjeta internacional de albergues de juventud, tarjeta de Asisa y muchos mapas (uno por cada región francesas.
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P |
arece que no llega nunca, pero fijate!!!! Ahora escribiendo desde un balcón en Peñiscola, ya todo ha pasado y estoy empezando a coger los kilos que perdí.
¡Que nervios! ¿Miedo? ¿A qué?
Pues sí compañeros, las semanas previas algo se mueve en el estomago. A pesar de la seguridad y la experiencia y haber salido en muchas ocasiones en solitario siempre te ronda el gusanillo y las preguntas.
Siempre me ha pasado y he podido comprobar que cuando
tengo un pie fuera de casa y otro en la ruta, todo se pasa. Es como cuando
estás en la línea de salida y te duele todo,
dan el disparo de salida y se te olvidan todos los dolores.
Es algo inevitable y me gusta, genera ansiedad y eso es bueno en este caso. Lo mejor de todo es saber que respetas las cosas y no subestimas nada. Afrontas las aventuras con cautela y no te dejas llevar (de momento), ya habrá tiempo para relajarte.
Se duerme mal, te despiertas por la noche, todos los días pasas lista al material, todos los días revisas los mapas, todos los días lees algo sobre carreteras en Francia, el paso del puerto del Belate, los camping de Aquitania. Buscas información sobre precios en algo que se llama “Gûites d´etape”…muchas cosas que ahora recuerdo y me producen risas y hasta carcajadas y que espero en la próxima aventura vuelva a sufrir.
No te dejes llevar por esa sensación, disfrútala como parte de la aventura y verás que nada puede fallar.
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E |
sto si que me produce risas. Todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Mi gozo en un pozo. ¿175 Km. y todavía no he llegado al destino que tenía previsto para hoy? ¡París está lejísimos¡
Inicialmente pensé hacer unos 120 Km. diarios y los calculé desde una dirección de Internet llamada www.es.map24.com. Todo me salía bien (sobre el papel) y en Francia iba a disfrutar de los carriles bici de Aquitania, de los castillos del Loira, etc. La realidad fue bien distinta y los 120 Km. por día pasaron a ser 160 de media diaria.
La parte española era muy complicada al principio y me asaltaban muchas dudas. ¿Por dónde ir? ¿Madrid-Burgos-Vitoria-San Sebastián? ¿Madrid-Burgos-Logroño-Pamplona-Irún? ¿Madrid-Guadalajara-Soria-Logroño? ¿Madrid-Ayllón-Soria-Logroño?. Todo era un mar de dudas. Yo quería subir por la A1, pero ¡claro!, leyendo el reglamento de la DGT, está prohibido al existir alternativas paralelas. Si subía por Canencia, Navafría, Sepúlveda, Aranda, etc., podría ser eterno y complicado. Si iba por Ayllón repetiría parte del itinerario anterior. Si me arriesgo por la A1, además de que me echaría la Guardia Civil, sería un suicidio por los camiones. Tal fue la confusión, que hasta dos días antes no tomé una decisión firme. A pesar de los pesares saldría de BURGOS y aprovecharía las infraestructuras y el recorrido del Camino de Santiago en sentido inverso hasta Pamplona y de allí subiría hasta Irún por el puerto de Belate. No estaba muy convencido, pero ¡que narices!, tenía asegurado pasar de 1000 Km. y eso ya era una pasada en mi vida deportiva con la bici. Quizás podría defraudar a alguien con esta decisión, pero en ese momento había que ser serio, ya habría mejores momentos para improvisar a lo largo del recorrido. Llegué a pensar que estaba descafeinando la aventura, pero después pude comprobar que no.
La ruta francesa subía desde Irún hasta Burdeos por la costa aprovechando los carriles bici que discurren por las Landas, después vería como llegar a Chinon atacando desde Burdeos por Niort, para desde allí hacer un circuito entretenido por el Loira, llegar a Orleáns y de allí directo a París. Sobre la marcha tuve que cambiar muchas cosas, pero no pasa nada, todo era desconocido y cualquier camino ascendente me llevaría a París.
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Capítulo 2 |
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C |
omo dije anteriormente nada salió exactamente según el plan previsto, con lo cual me alegro por haber improvisado adecuadamente. En España fui sobrado de todo, pero en Francia me puse un poco nervioso al ver en el mapa que París estaba cerca del polo.
Al final este fue el resultado:
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Origen/Destino |
Km. |
Media |
Tiempo |
Máxima |
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Burgos-Estella |
165 |
24.1 |
6:48:45 |
54.1 |
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Estella- Irún |
147 |
21.6 |
6:49:54 |
56.5 |
|
Irún - Parentis |
171 |
18.6 |
9:09:22 |
50.0 |
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Parentis - Jonzac |
159 |
19.6 |
8:05:20 |
41.5 |
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Jonzac - Vivone |
164 |
20.5 |
8:00:00 |
50.5 |
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Vivone - Amboise |
161 |
18.2 |
8:50:00 |
47.5 |
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Amboise - Chartres |
153 |
17.2 |
8:51:00 |
40.5 |
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Chartres - París |
119 |
16.8 |
7:02:00 |
43.0 |
Estas 8 etapas hacen un total de 1239 Km. desde la Catedral de Burgos hasta la Torre Eiffel de París. Hay que añadir una visita desde Irún hasta Hondarribia y desde la torre hasta el albergue que se encontraba en la estación de metro de Port de Bagnole, ambas distancias no están computadas y sumándolas hacen un total de 1250 Km.
El tiempo se refiere al pedaleo efectivo y por supuesto están descontados todos los tiempos muertos: comprar en tiendas, preguntar en pueblos, etc. Todos los días salía a las 8:00 de la mañana y terminaba sobre las 18:00 de las tarde, excepto alguno que terminaba a las 19:00
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