…1250 Km. hasta París
Guía para llegar a París pedaleando
1250 Km. en solitario y sobrevivir en el intento.
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P r ó l o g o
Cuando
no estás seguro de emprender una aventura hay algo muy importante que no debes
olvidar: lo importante es “QUERER” lo
demás vendrá después…
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E |
S difícil iniciar una aventura compartida, a veces te encuentras con el problema de que tus amigos no coinciden en tus vacaciones, otras tienen problemas familiares y lo peor es cuando te dicen que no pueden seguir tu ritmo (esto no lo comparto). Cuando un grupo quiere, todos se adaptan al ritmo del más lento. Con la cantidad de problemas que se plantean, tienes que decidir si sigues con la aventura en solitario, o por el contrario abandonas. En mi caso personal no tengo dudas…siempre adelante con el proyecto.
Cuando me planteo ir a París hay algo que tengo muy claro: no quiero seguir ninguna ruta ya establecida y por supuesto, después de leer esta guía, no me gustaría que tú siguieras la misma que he llevado yo. Lo bonito de esta aventura es tirar de mapa e ir improvisando sobre la marcha según tus posibilidades y según tus propios criterios. Quizás el día de mañana pueda cambiar impresiones con personas que han decidido hacer lo mismo por lugares paralelos y de esta forma poder enriquecernos todos un poco más.
Conocer gentes y lugares, tener dificultades con el idioma, no saber nunca donde vas a dormir, mirar todos los días al cielo para ver como se portara contigo, negociar con tus músculos para evitar lesiones, tener la cabeza fría y evitar el miedo sin temeridad…hay que tener muchas cosas en la cabeza, pero lo peor de todo es saber que un día llegarás al destino. Que curioso, deseando llegar y cuando lo has conseguido todo se acaba, ya nunca volverá a ser igual, pero siempre te queda el recurso de la frase que me gusta utilizar en estos casos: “Lo importante es el camino recorrido”.
Me encantaría que utilizaras esta guía como una filosofía de vida, de vacaciones, de aventura, pero que nunca sigas mi camino, crea el tuyo y después nos lo cuentas.
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Capítulo 1 |
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L |
os grandes genios no fabrican ideas, no tienen miles de ideas. La idea es algo que viene y si no dejas pasar la oportunidad, la empiezas a madurar, a desarrollar, a moldear y cuando te quieres dar cuenta estás tan metido en ella que es difícil dar marcha atrás.
Mi secreto es difundirla entre mis amigos y desde ese momento
vuelven a llamarte “loco”, “pirao”. Cuando ya todo el
mundo comparte esa aventura conmigo el resultado empieza a ser irreversible.
Este año 2006 muchas cosas se pasaron por mi cabeza: hacer
todos los tresmiles del Pirineo, correr por todo el
perímetro de la Comunidad de Madrid, la ruta del Cid, subir algún cincomil en Turquía, el Montblanc,
subir corriendo al Elbrus, bajar corriendo por toda
la costa portuguesa, etc. Cualquiera de ellas en solitario ya es complicado,
pero ir París en btt con etapas de 160Km. era algo
que me creaba dudas. Me veía capaz de todo menos de ésta última. Era una
oportunidad para demostrar que las salidas domingueras de 60Km. servían para
algo y que el cuerpo humano sin prisas y sin horarios no tiene límites.
La idea estaba tejida en mi cabeza y ante cualquier problema, era tan fácil como darme la vuelta. Un tren, un avión, un taxi podría ser el último recurso. No tengo que rendir cuentas deportivas a nadie, no tengo ninguna responsabilidad en esta aventura y soy dueño de mis propias decisiones, por eso, por muy simple o compleja que fuera la idea, había que desarrollarla y salir a pedalear.
Muchas vueltas le día para decidir de dónde salía. Mucha
gente me recomendó San Sebastián, otros salir de París y hacer el camino de vuelta.
Muchas horas de mapas, de google, de calendario…algo
había claro y es que este año castigaría un poco mis piernas frente a los
agentes meteorológicos
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N |
o se puede subestimar a tu cuerpo. Este año le he dado mucha tralla aunque no me he desgastado muscularmente. Nunca me empleo a fondo y esto me deja margen para la siguiente carrera, la siguiente ascensión, el siguiente entrenamiento…
Ha sido un año muy montañero donde he podido conocer como se organizan las carreras por montaña en la Comunidad Valenciana además de conocer sus recovecos. Ha sido todo un lujo poder correr una carrera por etapas en el desierto del Sahara en Argelia y terminar cansado pero contento. Poder encadenar en siete días dos maratones de montaña: Marina Alta (Campeonato de España) y Maratón Alpino de Madrid. Poder terminar con bastante dignidad la que algunos consideran como carrera más dura del mundo: la Integral de Picos de Europa. Y otro montón de carreras que no son tan largas pero si muy duras.
Pero eso no vale para afrontar la aventura parisina. Los grupos musculares que se emplearan son otros. Tengo algunas asignaturas convalidadas, como por ejemplo la resistencia y un buen corazón que me han moldeado el deporte. Ahora me toca trabajar las piernas en la bici. Por supuesto que durante todo el año no he dejado de pedalear siempre que he podido, que ha sido poco ya que tan sólo he salido los fines de semana que no había carrera.
Durante el mes de julio (un mes antes) salgo a rodar entre semana y acumulo cuatro días de pedaleo. Utilizo ruedas de tacos para hacer más duros los entrenamientos en asfalto e intento subir algún puerto en cada salida. Las distancias oscilan entre los 60 y 100 Km. diarios, pero tengo que reconocer que estaba bastante deprimido ya que terminaba agotado y cada vez que se me venía a la cabeza eso de tener que hacer más de 1000 Km., pues se me antojaba imposible.
No hay dolor…y en contra de todo: ganas, viento, lluvia o sol, allí estaba, con los pies anclados a los pedales. Fue un entrenamiento anárquico, pero el mes de julio me dio el punto que me faltaba para perder el miedo.
Sin peso y con ruedas de tacos salían unas medias entre 20 y 25 km/h, pero era lo que yo daba de sí, y de donde no hay, pues no se puede sacar.
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D |
esde el primer día empiezo a pensar qué me tengo que llevar, no se puede dejar todo para última hora o terminará faltándote algo importante.
En cuanto al material ciclista las herramientas son lo más importante y por supuesto saber utilizarlas, aunque yo siempre he pensado que lo importante es llevarlas y si no sabes, pues a lo mejor pasa alguien y te puede ayudar. Mi herramienta favorita es el tronchacadenas, nunca salgo a la calle sin ella, las bridas de nylón nunca pueden faltar en mis aventuras, nunca sé para que sirven, pero al final te sacan de algún aprieto. Las llaves allen, destornilladores pequeños, cámaras, desmontables, bomba, una llave para los pedales (por si hay que desmontarlos para el viaje de vuelta), tornillos variados (por si se pierde alguno), cinta adhesiva, botes pequeños de aceite, trapo y gas-oil (para limpiar la cadena de vez en cuando), luz delantera y trasera (nunca se sabe) y nada más. Hay que buscarse la vida para que pese poco y no ocupe espacio. Los botes los compro en las tiendas de los Chinos, son baratos y apañados. Los ajustes de los cambios los hago sobre la marcha y desde los tensores de las manetas, intento adaptarlos para que no roce la cadena dependiendo de la cadencia del momento.
El vestuario va a ser espartano y se compone de dos culotes y un maillot ligero, que seque rápido. Algunos calcecitos y gallumbos, unas mallas largas por si hace frío, un buen cortavientos de Sálomon, una prenda ligera de gore para la lluvia, un buff, pantalón corto y dos camisetas para visitar los pueblos y cenar con decoro y unas zapatillas deportivas muy ligeras y poco pesadas.
El botiquín me cabe en un puño y suelo llevar algún antinflamatorio, ibunoprofeno, termómetro, betadine, gasas, tijeras y lo que no puede faltar, una buena crema para las irritaciones del culo (suelo llevar dermo-h). En esta ocasión llevé una crema para después de la ducha que me dejaba las piernas heladas y olía a rayos (como el tío del bigote).
Otros complementos fuerón un campingas, caldo de pollo en sobre, café capuchino, azucar, cubierto, mechero, saco ligero, funda para el saco, tienda de campaña individual de poco peso (tipo nicho), aislante autoínflable para la espalda, dos bidones, polvos isotónicos de PowerBar, tres geles diarios con cafeína de PowerBar, una Camelbak de dos litros, dinero, visa, DNI, tarjeta internacional de albergues de juventud, tarjeta de Asisa y muchos mapas (uno por cada región francesas.
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P |
arece que no llega nunca, pero fijate!!!! Ahora escribiendo desde un balcón en Peñiscola, ya todo ha pasado y estoy empezando a coger los kilos que perdí.
¡Que nervios! ¿Miedo? ¿A qué?
Pues sí compañeros, las semanas previas algo se mueve en el estomago. A pesar de la seguridad y la experiencia y haber salido en muchas ocasiones en solitario siempre te ronda el gusanillo y las preguntas.
Siempre me ha pasado y he podido comprobar que cuando
tengo un pie fuera de casa y otro en la ruta, todo se pasa. Es como cuando
estás en la línea de salida y te duele todo,
dan el disparo de salida y se te olvidan todos los dolores.
Es algo inevitable y me gusta, genera ansiedad y eso es bueno en este caso. Lo mejor de todo es saber que respetas las cosas y no subestimas nada. Afrontas las aventuras con cautela y no te dejas llevar (de momento), ya habrá tiempo para relajarte.
Se duerme mal, te despiertas por la noche, todos los días pasas lista al material, todos los días revisas los mapas, todos los días lees algo sobre carreteras en Francia, el paso del puerto del Belate, los camping de Aquitania. Buscas información sobre precios en algo que se llama “Gûites d´etape”…muchas cosas que ahora recuerdo y me producen risas y hasta carcajadas y que espero en la próxima aventura vuelva a sufrir.
No te dejes llevar por esa sensación, disfrútala como parte de la aventura y verás que nada puede fallar.
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E |
sto si que me produce risas. Todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Mi gozo en un pozo. ¿175 Km. y todavía no he llegado al destino que tenía previsto para hoy? ¡París está lejísimos¡
Inicialmente pensé hacer unos 120 Km. diarios y los calculé desde una dirección de Internet llamada www.es.map24.com. Todo me salía bien (sobre el papel) y en Francia iba a disfrutar de los carriles bici de Aquitania, de los castillos del Loira, etc. La realidad fue bien distinta y los 120 Km. por día pasaron a ser 160 de media diaria.
La parte española era muy complicada al principio y me asaltaban muchas dudas. ¿Por dónde ir? ¿Madrid-Burgos-Vitoria-San Sebastián? ¿Madrid-Burgos-Logroño-Pamplona-Irún? ¿Madrid-Guadalajara-Soria-Logroño? ¿Madrid-Ayllón-Soria-Logroño?. Todo era un mar de dudas. Yo quería subir por la A1, pero ¡claro!, leyendo el reglamento de la DGT, está prohibido al existir alternativas paralelas. Si subía por Canencia, Navafría, Sepúlveda, Aranda, etc., podría ser eterno y complicado. Si iba por Ayllón repetiría parte del itinerario anterior. Si me arriesgo por la A1, además de que me echaría la Guardia Civil, sería un suicidio por los camiones. Tal fue la confusión, que hasta dos días antes no tomé una decisión firme. A pesar de los pesares saldría de BURGOS y aprovecharía las infraestructuras y el recorrido del Camino de Santiago en sentido inverso hasta Pamplona y de allí subiría hasta Irún por el puerto de Belate. No estaba muy convencido, pero ¡que narices!, tenía asegurado pasar de 1000 Km. y eso ya era una pasada en mi vida deportiva con la bici. Quizás podría defraudar a alguien con esta decisión, pero en ese momento había que ser serio, ya habría mejores momentos para improvisar a lo largo del recorrido. Llegué a pensar que estaba descafeinando la aventura, pero después pude comprobar que no.
La ruta francesa subía desde Irún hasta Burdeos por la costa aprovechando los carriles bici que discurren por las Landas, después vería como llegar a Chinon atacando desde Burdeos por Niort, para desde allí hacer un circuito entretenido por el Loira, llegar a Orleáns y de allí directo a París. Sobre la marcha tuve que cambiar muchas cosas, pero no pasa nada, todo era desconocido y cualquier camino ascendente me llevaría a París.
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Capítulo 2 |
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C |
omo dije anteriormente nada salió exactamente según el plan previsto, con lo cual me alegro por haber improvisado adecuadamente. En España fui sobrado de todo, pero en Francia me puse un poco nervioso al ver en el mapa que París estaba cerca del polo.
Al final este fue el resultado:
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Origen/Destino |
Km. |
Media |
Tiempo |
Máxima |
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Burgos-Estella |
165 |
24.1 |
6:48:45 |
54.1 |
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Estella- Irún |
147 |
21.6 |
6:49:54 |
56.5 |
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Irún - Parentis |
171 |
18.6 |
9:09:22 |
50.0 |
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Parentis - Jonzac |
159 |
19.6 |
8:05:20 |
41.5 |
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Jonzac - Vivone |
164 |
20.5 |
8:00:00 |
50.5 |
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Vivone - Amboise |
161 |
18.2 |
8:50:00 |
47.5 |
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Amboise - Chartres |
153 |
17.2 |
8:51:00 |
40.5 |
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Chartres - París |
119 |
16.8 |
7:02:00 |
43.0 |
Estas 8 etapas hacen un total de 1239 Km. desde la Catedral de Burgos hasta la Torre Eiffel de París. Hay que añadir una visita desde Irún hasta Hondarribia y desde la torre hasta el albergue que se encontraba en la estación de metro de Port de Bagnole, ambas distancias no están computadas y sumándolas hacen un total de 1250 Km.
El tiempo se refiere al pedaleo efectivo y por supuesto están descontados todos los tiempos muertos: comprar en tiendas, preguntar en pueblos, etc. Todos los días salía a las 8:00 de la mañana y terminaba sobre las 18:00 de las tarde, excepto alguno que terminaba a las 19:00
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L |
a etapa se inicia en la catedral de Burgos y desde allí a buscar la carretera que me llevará a Logroño, éste será el primer punto de parada aunque la distancia es larga, nada menos que 110 Km.
Voy en sentido contrario al Camino de Santiago y esto me servirá de calentamiento, por allí hay ambiente de gente andando y pedaleando y siempre el saludo con los que van de frente es un aliciente para saber que somos muchos locos en este mundo.
La salida de Burgos no es complicada, es sábado y hay un ancho arcén. Según mi mapa la primera dificultad la encontraré en el Puerto de la Pedraja. Voy como un cohete y en una hora y media aproximadamente me planto en el alto del Puerto. Es muy suave y lo puedo catalogar de cuestecilla, no sufro lo más mínimo y es que lo duro estaba en sentido contrario (para los peregrinos). La bajada es larga, con fuerte desnivel y con tráfico asesino. Parece que vas rápido, pero tu velocidad comparada con la de los camiones o turismos en general, pues no es nada. Llegas a Villafranca de Montes de Oca y por allí andan muchos peregrinos.
Ahora buscaré las siguientes metas del día: Belorado, Santo Domingo de la Calzada y Najera, para tomarme un tentempié en Logroño. Los pueblos van pasando como si nada y pienso si no pagaré el ir tan rápido.
Llevo una mañana un poco chunga y me duelen mucho los güevecillos, noto que se me van subiendo y eso es muy desagradable. Afortunadamente descubrí el problema a tiempo: resulta que la noche anterior puse el sillín un poco inclinado hacia abajo para evitar el golpeteo en dicha parte, pero lo que ocurría es que me resbalaba y el culotte me los iba estrangulando. En Santo Domingo paré, saque la llave adecuada y lo puse recto. Durante un buen rato fui sintiendo el dolor, pero poco a poco se pasó.
Por los alrededores de Najera ya se notaba el tráfico de las zonas industriales y de estar llegando a una ciudad. Tranquilo, sin arriesgar lo más mínimo, pegado a la derecha del arcén y a sumar kilómetros. Entré en Logroño con un tiempo de escándalo, nada menos que me presenté a las 12 del mediodía. ¡Uff! Me he pasado pedaleando. Paré, me comí unos pinchos y a buscar el camino a Viana, siguiente meta de esta segunda parte.
Resulta que están haciendo una autovía que une Logroño con Pamplona y empecé a sentir los daños colaterales de las carreteras mal indicadas. No problem, hay que buscar el camino y llegar a Viana, aunque estuve tentado de cambiar la ruta para llegar a Pamplona por otra alternativa. Como quería agotar el Camino de Santiago busqué la forma de hacerlo, no hay que olvidar que voy en sentido inverso y a mi no me indican dicho Camino. Llegué a Viana después de preguntar a unos cuantos paisanos y ahora tocaba subir otro puerto o cuesta según se mire. En este caso tenía uno nombre gracioso pero sospechosos “mata burros”, yo pensé que si mataba a los burros, que no haría con los ciclistas. Pues nada en un rato estaba subiendo la dura cuesta y ya camino de los Arcos.
Entre Viana y los Arcos encontré a un amigo del foro del Atleta.com, Mpalacios, me dio un gran subidón y una gran alegría encontrar una cara conocida por esos “mata Burros”. Charlamos un rato y cada uno siguió su senda.
De los Arcos al Monasterio de Irache fue un poco traumático al tener que alternar con trozos de autovía en obras, pero también lo resolví de la mejor forma posible.
Me paré en la fuente del vino y conocí a un francés. Le
conté mi aventura y el tío se descojonaba, no
entendía nada de lo que le decía, llegó a reconocer que no había oído a nadie
pronunciar peor el francés en su vida. Cada vez que decía algo en francés el
tío me decía ¿lo cualo?.
Afortunadamente nos entendimos y me dio varios consejos sabios que me sirvieron
para llegar a mi destino, sin su ayuda todo hubiera sido más difícil. Primero
me dijo que nada más entrar en Francia comprara el mapa correspondiente a cada
comarca y “santos mapas”, en él venían todos los pueblos del país. También me
recomendó que no fuera por Orleáns, era feo y aburrido y que lo hiciera por Chartres, más recto y por un lugar muy bonito y ya de paso
visitar la catedral. Pues así lo hice y me gusto. Al final me estuve acordando
de él todo el camino.
Dejé al amigo bebiendo vino en la fuente y continué hasta Estella donde me esperaba un descanso merecido.
Las sensaciones fueron muy buenas, pero como corredor de fondo que soy, sabía que en una distancia tan larga había que ir tranquilo.
RECOMENDACIONES: cuidado con la bajada a Villafranca de Montes de Oca
El objetivo del día era llegar a la frontera. Me esperaban menos kilómetros que en la jornada anterior, pero tenía que negociar con las cuestas del País Vasco y entre medías el Puerto del Perdón, la salida de Pamplona y el Belate.
Salgo tranquilo, plato mediano piñón mediano. La autovía hasta Pamplona ya está terminada en esta zona y voy por una carretera paralela y libre de tráfico. Llego a Puente la Reina y me llevo la sorpresa de la mañana, resulta que están en fiesta, son las 9 de la mañana y todo el mundo está de botellón en la calle. Por allí pasa un ciclista con su maillot, su casco, sus gafas y a toda leche. Todo el trayecto hasta la salida del pueblo fui increpado con gritos de: “Landys”, “vas hasta arriba”, “no te dopes cabrón”, “a ese, que lo paren”. Parece una chorrada si lo dice una persona, pero fueron más de 50 los que me dijeron algo. Algunos llegaron a decirle a la “ertzaina”que me pararan. En fin, que pasé lo más rápido que pude y así me pasó, que al salir del pueblo me encontré con el Puerto del Perdón y me costo un poco más de lo previsto. En la bajada me equivoqué y casi llegando a Pamplona me metí por la autovía, estaba deseando salir, el arcén estaba lleno de piedras y shhhhhhhh….pinchazo….joder!!!! en mitad de la autovía y un ciclista cambiando una rueda.
Llegué a Pamplona y lo crucé lo más rápido que pude buscando la carretera que me llevara a Irún. Como de costumbre tuve que preguntar a algún paisano, que amablemente me indicó y, …me colé!!!!!, en vez de subir una cuesta me metí por un túnel. Era corto, unos 100 metros, pero creo que batí el record del mundo en la distancia ¿Cómo te atreves a meterte por un túnel con una bici?. En todo el camino hasta París no volvió a repetirse ni un pinchazo ni un túnel ¡lo prometo!.
Vaya, parece que ha cambiado el paisaje, estamos en el los prados y las montañas de Heidi, que bonito es todo, pero que duro se hace subir por esta carretera llena de coches y camiones y sin un centímetro de arcén en algunos casos. Al llegar al desvío del Puerto del Belate no lo dudé, al Puerto que me fui. Me resultó muy corto. Después una inmensa bajada me hizo disfrutar. Hasta la llegada a Irún se alternaron unos cuantos túneles que tuve que negociar por carreteras alternativas y un poco a ciegas ya que mi mapa no era tan detallado. Al final Irún y el cartel de “Frantzia 1Km”. Todo el mundo comprando tabaco, alcohol y gasofa.
RECOMENDACIONES: La N–121-A no creo que sea la más adecuada para ir a Irún en bici.
OTRAS RECOMENDACIONES: Evitar a los borrachos
Hoy tengo un dilema: ¿Dónde terminaré?. A priori tengo pensado acabar en Sanguinet, pero todo es posible, como mala bestia que soy puede que lo pase de largo y suba a la Teste de Buch, aprovechando que hay un albergue
En los días anteriores el calor me ha castigado, pero lo prefiero, todo consiste en beber, beber y beber. El aire que te da la velocidad parece que no es caliente y se va bien.
Amanece en Irún y el cielo está cubierto, tan cubierto que son las 7:30 y parece de noche. Con puntualidad salgo a las 8:00 a pedalear dirección Endaya. La gente va a trabajar y muchos andan de vacaciones. De allí quiero tomar la costa hasta acercarme todo lo que pueda a Burdeos. Voy a San Juan de Luz y ya me empiezo a encontrar con mucho tráfico. El camino hasta Biarriz es tortuosos, muchísimo tráfico y poco arcén, en algunos casos carriles bici inapreciables. De Biarriz voy a Bayona con más pena que gloria, no hay forma de encontrar el camino. Pregunto a un paisano “bonyur mesie, a bayon sirvuple?” y me dice el tío “pues no te entiendo macho” a lo que yo contesto “pues casi mejor que hablemos los dos en español”.
Fue una mañana muy deprimente, eran las 12 y todavía andaba buscando la forma de entrar en las Landas. Me compré el mapa que me recomendó el amigo de la Fuente de Irache y curiosamente era tan alto como yo (el mapa), que maravilla sólo venía la región Girondes-Landes y era inmenso. Para salir de Bayona hay que buscar un puente grande y tomar dirección Tardos, ese será el buen camino y que definitivamente nos hará ver que estamos en otro país. Desde ese punto mi primer objetivo es Vieux-Boucau (lugar donde terminó la Trans-Aq: carrera por etapas en la que corrí en 2005) y posteriormente Mimizan.
Tengo que preguntar muchas veces, no me acostumbro a esta señalización y a estas carreteras. Resulta que aquí en los carteles ponen el pueblo mas cercano y no el más importante. Me hago un poco de lío y seguro que no tomo el mejor camino, pero lo importante es que cada vez que miro el mapa siempre voy para arriba.
Al llegar a Seignosse por fin veo los famosos carriles bici de la Landas, que bien, ahora entre pinos y a meter kilómetros. Ese primer “Pistes Cyclables” me llevará directo a Vieux-Boucau donde encontraré a cientos y miles de turistas gastando pasta, montando en bici, paseando y en la playa. Me compré una sandía, me la comí y me fui a buscar Mimizan. Volví a encontrar un carril bici hasta una localidad llamada León y de allí a Mimizan me equivoqué y tuve que ir por carretera normal.
Que cansado estoy, llevo más kilómetros de los previstos y no llego a mi objetivo. Sanguinet está todavía lejos y la Teste de Buch no digamos.
Es el tercer día y creo que estoy pasando un bache psicológico, no me apetece seguir, esto es muy duro, pero bueno, tiraré para arriba y hasta que el cuerpo aguante.
En las Landas hay muchísimos camping, así como minicamping y muchos pinos con mucha arena. En el peor de los casos me acuesto en el saco y “santaspascuas”.
Llego a un pueblo llamado Parentis y digo ¡Basta!, no me apetece seguir, con 170 Km. y 9 horas de pedaleo voy más que servido, no he llegado al lugar previsto pero mañana será otro día.
El “pan nuestro de cada día” es seguir el siguiente
protocolo: ducha, comer, marcar ruta del día y preparar ruta del día siguiente.
Es curioso, a pesar del cansancio no me da pereza ninguna seguir los pasos del
protocolo diario y lo hago con ganas y energía.
Me duelen las muñecas y me duele el culo. Durante el camino hago ejercicios cambiando de posturas las manos, pero no me quitan el dolor, que si las pongo en los cuernos, que si las pongo en el centro del manillar, que si al revés…voy como una moto y no puedo hacer tonterías no sea que me caiga y sea peor. Me lo tenía que haber pensado antes y hubiera hecho estiramientos de muñecas, o entrenado en otras posturas, o comprando un manillar de triatleta o algún suplemento, para otro viaje lo tendré en cuenta como dato importante.
RECOMENDACIONES: estudia los mapas, estudia los mapas,
estudia los mapas…..
Otro día con mil dudas y otro día que espero sumar kilómetros. Hoy va a ser importante, tengo que cruzar Burdeos, localidad muy grande y tengo que ver por donde se cruzan los ríos Garone y Drodogne. Veo complicado tomar una línea recta para subir a Sainter y Niort. De la solución y de la suerte depende como encarrilaré el resto del camino. Creo que pierdo poco tiempo en estudiar los mapas, es una sensación que sentí nada más llegar a las Landas, voy ciego y después me arrepiento de algunas cosas. Pero como digo siempre, sumo kilómetros y cada vez estoy más cerca.
Por las mañanas preparo el material a conciencia, dejando los geles de PowerBar en la espalda para que estén a mano. Lleno de polvos isotónicos los bidones y meto dos litros de agua en la Camelbak. Hay que salir con el cortavientos, hace fresco y no es plan tener frío. Nunca me olvido extender muy bien la crema para las irritaciones en todo el culo, lugares de apoyo del sillín y entrepiernas, esto evita que te salgan granos dolorosos e irritaciones fastidiadas. La acumulación de calor puede ser un foco de infecciones y uno ya está muy currao en eso de las ampollas. Tampoco me olvido limpiar las gafas de sol, llevo unas con cristales intercambiables de sol y niebla. Los días de lluvia y muchas nubes utilizo estos últimos. Las gafas son fundamentales en estas aventuras, ya no sólo por el sol, también por golpes de piedrecitas, objetos raros e insectos.
Calculo que tendré unos 40 kilómetros hasta Burdeos…¡tarari!. Llego a Sanginet y busco como hacer una diagonal para llegar a la gran ciudad, esto me indica que tengo que rozar el golfo de Arcachon por Mios y buscar la N-250 por Marcheprime, de allí recto y alternando carriles bici hasta Burdeos. La sorpresa fue que de los 40 previstos, pasé a 75 kilómetros. Otra vez deprimido, muchos kilómetros y todavía aquí abajo, en fin….así es esto.
Nada más llegar a Burdeos (Bordeaux),
en un semáforo pregunto a un ciclista con muy buen tipo: “sirvuple
mesie, pug ig a pont d ´aquitan”,
está era la referencia que yo había estudiado para cruzar Bordeaux
y salir lo más rápido posible. El ciclista me habla y como no le entiendo me
hace un gesto con la mano que quería decir ¡SÍGUEME!.
Me lleva a toda pastillas por Bordeaux,
cruzamos otro puente sobre el río Garone, nos atravesamos
por los tranvías, subimos aceras, vamos en dirección prohibida, etc. El caso es
que el tío con “buen tipo” me deja fuera de la ciudad y me pone mirando para Carbon Blanc. Paramos un rato y
me cuenta y me enseña fotos de sus hazañas, resulta que es argelino y ganador
de la media maratón de Bordeaux. Me llevo la sorpresa
de que saca un papel y un boli y me da su dirección y
teléfono, me dice: “tu en france problems
llamar”, ostras, me da todos sus datos por si tengo problemas del tipo que sea.
Gracias compañero.
Cuando llego a Carbon Blanc, paro y me estudio el mapa…ahora recuerdo que mi objetivo del día era Pons, muy cerca de otra gran ciudad, Saintes. Veo las localidades importantes de paso: St. Andre (que si pronuncias Santander te entienden igual), Pugnac (ésta fue la más fácil de pronunciación: piñac, haciendo énfais y estimulando el paladar con la eñe), St. Savin, Montendre y Jonzac. Bueno había más pueblos, pero estos son los que vienen en negrita en los mapas.
El paisaje repleto de viñedos y con algunas cuestas. De Bordeaux para arriba hay muchos Forest, aquí llamados bosques y en los bosques siempre se complica un poco el pedaleo, pero nada importante.
Hoy se me ha vuelto a escapar el objetivo, llevo 9 horas pedaleando y 170 kilómetros, Pons está a unos 20, ¿Qué hago?. Decido para a descansar, es muy tarde, ya son las 19:30 y tengo que organizarme la vida y el estomago.
Dicho y hecho, paro en Jonzac y
me entero de que es un lugar importante de recreo por sus termas y por su
castillo
RECOMENDACIONES: no te fíes nunca de las distancias, al tener que ir buscando alternativas secundarias, el número de kilómetros aumenta considerablemente.
La noche anterior extendí los mapas en el suelo, ¡claro! al ser inmensos me parecía que si seguía hacía Saintes y Niort, me desviaba mucho. Pensé que lo mejor para garantizar una llegada rápida a París era subir hasta un punto intermedio entre las ciudades de Tours y Orleáns. Era una inclinación progresiva pero segura y me llevaría por dos ciudades no estudiadas: Angulême y Poitiers.
Así lo hice, memoricé los nombres de los pueblos y me olvidé de la ruta estudiada durante más de un mes. ¿Acerté? Nunca se sabe, yo tenía que garantizar mi supervivencia, estaba bien de fuerzas hasta ese momento y no tenía síntomas de sobrecargas importantes. Quizás por el otro lado hubiera ido más deprisa y con algún día más y hubiera sido peor…esto es una aventura y hay que tomárselo como venga. En París no me regalaban ninguna camiseta por ser el primero, pero tenía un billete de avión para el día 8 y eso me pesaba un poco.
¿Cómo se iba a presentar la meteorología? ¿Me iba a frenar por alguna sobrecarga? ¿Averías en la bici? ¿Perdería algún día por alguna causa?.....por eso lo mejor era la línea recta.
Vuelvo a cambiar de mapa y me compro el 324 de Michelín, que se corresponde con la región Charente – Charente Maritime. Después aprendí que Charente es el río que atraviesa la comarca.
Preciosa la mañana, fresca y aventurera por carreteras solitarias y villes idílicas para buscar Angulême. En este punto encontré el sentido de mi viaje y descubrí, que esto era lo que me gustaba: improvisar y hacer un regalo a mis ojos y a mis sentidos.
Hoy me marco como meta llegar a Poitiers y dormir en el albergue de jóvenes (Aubergue de Jeunesse). ¡jajajajaja¡, el cielo me estaba esperando y empezó a darse cuenta que me lo estaba poniendo fácil.
Tome una carretera que me subía de Angulême a Balzac, Montignac y Mansle. De allí había que cruzar la nacional y serpentear por Verteuil para llegar a Ruffec. ¡qué lejos está Poitiers¡, en Ruffec decido tomar la nacional, he visto que en el tramo anterior me hacen dar muchas vueltas y se me está escapando la etapa.
En la nacional me cae el diluvio universal y soy una presa fácil para cualquier conductor que no vea bien o que tenga miedo a la lluvia. Voy calado hasta arriba y salgo en Couhé, pero se hace muy complicado ir por las alternativas y vuelvo a entrar. Esta vez es peor, el agua cae con ganas, voy muy rápido, pero en los puentes desaparece el arcén y me acojono. Me voy, me voy de aquí por donde sea. Veo que hay una salida a Vivone y me meto en el pueblo, bonito pueblo, pensé que al estar cerca de la ciudad sería un tipo Mostotes, pero era pequeño y acogedor.
Ya llevo 164 Km. y 8 horas de caña y rápida, con lo cual decido parar y buscar un sitio para dormir y secar la ropa. Mañana buscaré la forma de cruzar Poitiers y a ver si llego de una vez al Loira.
Hoy me ha salido una media de 20 Km./h pero hay que tener en cuenta que por las mañanas voy a 14 Km./h hasta que caliento un poco y que llevo unas alforjas con mucho peso. Esto quiere decir que en los tramos de nacional rodé a 35 Km/h
Cuando llego a un destino presto una especial dedicación al culo, es la parte más mimada de todo mi cuerpo. Después de una buena ducha, aplico la crema para las irritaciones y me pongo alguna prenda ancha tipo pantalón de deportes con güevera, ligerito y sin apreturas. Él es muy agradecido y en cuanto le mimas deja de molestar. Ya he pasado la etapa de fuerte dolor, aquella que dura tres días y ahora es la parte del cuerpo más regular….siempre duele, aunque sea poco, pero algo duele, por eso hay que darle un premio a la regularidad sufridora.
RECOMENDACIONES: nunca te metas por una carretera donde dice
que está prohibido a peatones y vehículos sin motor y mucho menos con lluvia,
cuando lo pone será por algo
Capítulo aparte merece la soledad. Es muy difícil explicar
como se lleva esto solo, ya son seis días y no tengo conversaciones con nadie,
no me entiendo ni con el camarero. Es no es lo triste, lo triste es que no sé
si voy deprisa o despacio, nadie me marca las pautas de parada, nadie me dice
que es hora de comer, no puedo comentar la etapa, no puedo discutir si mejor un
camino u otro y entre tanto con mi barba de seis días y comprando fruta suelta
en los mercadillos, empiezo a parecer un mendigo. Pero no hay que olvidar que
mi cabeza está muy preparada para esto y no tengo paranoias raras. La
preparación psicológica de estos últimos diez años me hace sentir arropado por
mi familia, mis amigos y mis compañeros. Alguna llamada y muchos mensajes me
hacen sentir acompañado y como terapia los leo en mis ratos de soledad.
Esta vez salgo de Vivone pero por secundarias, como está mando, y voy camino de Poitiers. No me gusta atravesar grandes ciudades y ésta lo es. Yo creo que fue la mejor forma de seguir la línea recta. En esta ciudad me paseo por sus calles y sus monumentos para salir con alguna dificultad buscando Montamisé (importe el acento, de lo contrario no se pronuncia la e). Está muy complicado seguir recto desde Poitiers y además no conviene, lo mejor es trazar otra diagonal para buscar Amboise.
Esta etapa se caracteriza por continuos sube y baja, aunque sin dificultad, lo que pasa que ya pesa todo, incluso el dolor que se instalo el primer día en el trapecio. No es difícil ya que voy por carreteras secundarias pero importantes que me llevan a localidades como Bonneuil-Matours, La Roche-Posay, Preully y Loches. Además de las cuestas los campos de cereal sin abrigo hacen que el viento que sopla desde el norte sea mi mayor enemigo.
Hoy he llegado cansado, pero por fin veo el Loira (logá según pronuncian ellos). Después de ver tantos grandes ríos, no me llama demasiado la atención, pero estoy en una arteria fundamental en este país y lo que es mejor, estoy tocando París con la punta de los dedos, ahora ya no me frena nadie.
RECOMENDACIONES: no te obsesiones con el viento, te puede castigar más de la cuenta las rodillas, mete algún piñón más pequeño y disfruta de tu marcha
Como cada mañana preparo un capuchino con el campingas que siempre me acompaña. Un pequeño artilugio que no ocupa nada y una pequeña bombona. El día anterior suelo comprar un paquete de galletas con franfuesa o chocolate o naranja. Con todo ello me preparo un “petit dejene” (desayuno) como el mejor de los reyes o eso me lo parece.
Llevo siete mapas en mis alforjas, siete mapas que me
hacen conocer una parte muy importante de este país. Son pesado y grandes, pero
muy útiles. Hoy viajaré con el 318 y el 311 locales de color amarillo, se
corresponde a las comarcas de “Loiret, Loir-et-Cher” y “Eure-et-Loir, Paris, Yvelines”, respectivamente. Ellos son la mejor guía para
llegar a Chartres.
Salgo de Amboise dirección Blois, otra ciudad importante. La señalización me marca 17 kilómetros muy cerca del río por carretera tranquila y sin tráfico. Llego a Blois a primera hora de la mañana y ahora a buscar una recta hasta Chartres. Se me pasa por la cabeza pasar por Vendomê pero decido ir por la nacional hasta Châteadum. Los paisanos me garantizan que esa carretera a pesar de nacional lleva poco tráfico ya que Châteadum lo consideran muy pequeño y efectivamente no tengo dificultades. Cuando estoy a 10 kilómetros de esa localidad le hago un quiebro y no entro, decido buscar la D-127 que me llevará en línea recta, pero recta, recta, hasta Chartres. Saltarme Châteadum ha sido muy bonito, otra vez me paseo por los pueblos solitarios y por carreteras con escasa señalización. La recta de 40 kilómetros hasta Chartres ha sido lo peor del viaje, un viento atroz se interpuso en mi camino y el cereal casi tumbado me indicaba que mis 12 Km./h eran más que respetables para el viento que hacía. ¡Qué sufrimiento¡.
En Chartres visité la catedral y pude ver la inscripción en el suelo donde decía: Chemin de Saint - Jacques de Compostelle 1625 Km. En el albergue dormí con 3 alemanes que iban camino de Compostela, en la que puedo definir como mi peor noche en todos los albergues de mi vida: los tíos roncaban de una forma salvaje y levantaban las camas con sus “quejios”
RECOMENDACIONES: si tu intención no es hacer turismo, busca la forma de sortear las grandes ciudades, ganares tiempo y enriquecerás tu aventura
Hoy es como un sábado normal en mi vida. Me levanto, desayuno, me visto y me voy con la bici. Hay una diferencia con respecto al resto del año y es que los 120 Km. que me faltan para llegar a París se me van a hacer cortísimos. Nadie me espera, no he quedado para comer, da lo mismo llegar a la una que a las seis.
Al entrar en la ciudad más grande de Francia, tengo que pensar cual puede ser la mejor opción evitando las grandes arterias. De momento me fijo varios puntos en el camino y sobre la marcha ya veremos: Maintenon, Rambouillet, y Chevreuse. En función de lo que me encuentre, así haré para el resto del trayecto.
A la salida de Chartres busco la alternativa más solitaria que me llevará por el río Eure y por las localidades de St. Prest, Jouy y St. Piat entre otros. Enlazo con la carretera D-906, que me llevará por las localidades importantes y sin coches.
Por fin veo hitos en la carretera que me van indicando los kilómetros que quedan hasta París. Se van restando con rapidez, parece que voy a llegar entes de lo previsto.
Me está resultando muy curioso el camino elegido. Poco tráfico, pueblos bonitos, poca gente. Yo siempre pensé que al llegar a esta ciudad todo iba a ser tipo, M-40, M-30, A1, etc. Pero la realidad es otra. Quizás al ser sábado la cosa cambie. El amigo que encontré en la fuente del vino en Irache, acertó.
He parado en un mercadillo a comprar fruta para desayunar, también he parado en un pueblo con casas de madera metido en la montaña. No sé, creo que algo me esta frenando la meta. Me estoy empezando a dar cuenta que he ido muy deprisa y ahora llega el momento del arrepentimiento. El billete de avión es para el martes y estamos a sábado, seguramente podría haber disfrutado más por otras zonas del Loira.
Al final he llegado a un punto conflictivo en la carretera, pero vaya!!, nada importante. Me lío un poco, pregunto a un ciclista y éste me lleva a la entrada por Orleáns. Esta opción no era la prevista, pero da igual.
Cuando veo que estoy en París lo primero que hago es buscar el imán, eso que atrae a todo el mundo cuando llega hasta allí y que no es otra cosa que la torre Eiffel.
Entro a toda leche por Port Orleáns y a 300 metros un conductor me pita y me dice ¡Sac, sac, sac,…..!, miro la bici y¿¿¿????? ¡ostrás! He perdido el saco de dormir. Me di media vuelta, pero ya no lo encontré.
Proseguí mi camino y al final llegué al amasijo de hierros soñado. Pensé que era más grande y que no iba a caber en las fotos, pero no, es una torre decente y proporcionada. Me hice las fotos de rigor y me marché al Sena, para desde allí buscar el albergue D´artangnan.
¿Y ahora qué?. Esto se ha terminado: el madrugar, los mapas, el deporte, los pueblos, la aventura solitaria, etc. Ya sólo tengo ganas de que llegue el martes y volver a casa, comer un cocido y una paella y dormir la siesta con pijama y en la cama.
RECOMENDACIONES: Disfruta del último día, después ya todo habrá terminado
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Capítulo 3 |
No ha sido nada fácil rodar en bicicleta por ninguno de los dos países. Las carreteras me han defraudad, aunque también es cierto que en alguna ocasión me han encantado.
España no está preparada para acoger a ciclista ni en carretera, ni en las ciudades. Cualquier vehículo más lento un que turismo, molesta, y la mayoría de los conductores no saben los que es el espacio de equilibrio de un ciclista y lo suelen invadir, con el consiguiente riesgo
Francia se salva un poco. En algunos casos lo que nosotros
llamamos arcén, ellos lo hacen más estrecho, le pintan una bici en medio y
¡ale! dicen que es un carril bici. En la mayoría de los pueblos y ciudades, las
aceras son de asfalto y permiten muchos pasos de subida para bicis, carritos de
niños y minusválidos. Esto hace que las bicis vayan por las aceras como parte
de su territorio. La entrada a muchas ciudades se puede hacer por carriles bici
y en esas ciudades hay un espacio reservado para ellas. Aquí los conductores
suelen ser más respetuosos, pero como en todas partes del mundo siempre hay
alguna oveja negra.
Los alojamientos en España suelen ser baratos, tanto en albergues como en camping, hostales y hoteles de dos estrellas. En Francia todo es más caro, pero los albergues y los campings suelen tener un precio similar al nuestros. Después tienen una cosa que llaman Guitês d´hotel que no he llegado a probar.
El paisaje frances es verde en
su mayoría y los pueblos suelen estar muy bien decorados. Creo que en todos hay
alguna estatua a los soldados que dieron su vida en la primera o segunda guerra
mundial. También vemos gran variedad de castillos. Los ríos son grandes y con
abundante agua ¡qué envidia!
La gente francesa es amable si eres amable. Siempre me he dirigido con educación y he sido correspondido. Ante cualquier pregunta sobre qué dirección tomar, o dónde se encuentra alguna tienda, o si es bueno tomar la carretera nacional, no han tenido dudas y me han asesorado de la mejor forma posible.
Mi problema principal era el idioma, pero aprendí algunas palabras que me ha salvado de algún despiste importante. Según mi oído y mi forma de pronunciar relato algunas palabras importantes:
Agós = izquierda, adruá = derecha, tuduá = todo recto, premier = primera, gotón = rotonda, pont = puente, giviég = río, caguefú = cruce
Bueno, pues con ese escaso vocabulario, era capaz de llegar a cualquier sitio: primera a la izquierda, primera a la derecha, subir un puente, cruzar una rotonda y todo recto hasta el cruce que volvemos a girar a la derecha…
Todo un derroche de imaginación y un desafío para el mejor de los concursos de cámara oculta.
En Burdeos, Angulême y París, tres ciclistas fueron tan amables que no dudaron en ayudarme a pesar del peso de mis alforjas. En las dos primeras me sacaron de la ciudad de una forma rápida y sencilla, además de darme algunos consejos sobre que carreteras tomar a la salida de la ciudad. En la entrada a París otro ciclista me llevo por la zona menos conflictiva y me puso a 10 Km. de la ciudad, para desde allí seguir recto y sin dificultades. Por supuesto no me acojoné y a pesar del peso di la cara como si fuera de vacío
En general la gente te ayuda e intenta entender lo que
dices. A la voz de:
“ye ne pag-le pa fagnsé “ o “ye pag-le ke
spañol“, ellos no tienen dudas y también utilizan el
lenguaje de los gestos, improvisan con alguna palabra en Español o mezclan algo
de inglés.
Ellos están acostumbrados al turismo de bicicleta y no les
resulta raro, por cierto bici se pronuncia “veelo”,
como si fuera italiano.
La higiene es fundamental en estos viajes y se trata de ir limpio, sin mal olor y sin que se pueda infectar o irritar algo por culpa del sudor o el roce. Una buena crema para las irritaciones es fundamental al viajar en bicicleta y un uso dos veces al día nos salvará de los malditos granos que escuecen. Lavar la ropa siempre que se pueda y que esté garantizado que se va a secar. Hay que controlar mucho las horas de sol, la humedad del ambiente, la posibilidad de nubes y el ambiente nocturno. Si algo se complica y la ropa está húmeda, dormiremos con ella debajo de la almohada. Una ducha por lo menos una vez al día es energía para poder continuar. Toallitas húmedas para todo: para ir al baño, para limpiarte las manos, para lavarte en general si careces de ducha, etc.
Ropa cómoda y que seque rápido. En la bici puedes sudar todo lo que quieras, que si llevas una buena prenda, ésta secará en la bajada. Un pantalón corto amplio para las horas de descanso nos permitiran airear las zonas más tapadas durante el día.
¿Qué te puede arruinar la aventura?, pues sí, las temidas lesionas. Nunca sabes por donde pueden aparecer y por eso hay que sondear todas las zonas que se exponen al trabajo diario. El cuello, las rodillas, la espalda, los cuadriceps, los femorales y los gemelos, como parte más importante. Yo recomiendo automasaje con una buena crema y no pasar de revoluciones, tampoco hay que ir dormido. En la bici si utilizas poco desarrollo las piernas se mueven mucho y si utilizas mucho trabajas con mucha fuerza, por eso hay que equilibrar y no abusar ni de lo uno ni de lo otro. Mi técnica era salir muy tranquilo, en las cuatro horas centrales del día trabajar con fuerza y para terminar suave. En zonas de viento no cebarse con el reloj pensando que no vas a ninguna parte a ese ritmo, un sobreesfuerzo se lo pueden llevar las rodillas
Si puedes, si te animas, si estás acostumbrado, si no te da pereza, si eres un buen deportista….pues ya sabes, estira. Quizás en la bici más que en ninguna parte, los músculos se acortan y aquí que hacerlos volver a su sitio para después poder correr con garantías
Otro método terapéutico importante para evitar lesiones es beber mucha agua y llevar un bote con polvos isotónicos
La comunicación con mi mundo llegaba en forma de mensajes a móviles. Unos que yo enviaba y otros que recibía. Aquí dejo los que yo envié como muestra de los sentimientos de aquel preciso instante:
Burgos-Estella
“Hoy he completado la etapa + larga de toda
la travesía, 165 km con muy buenas sensaciones(Burgos-Logroño-Estella). Mñna toca cruzar los pirineos”
Estella-Irún
“Viento puertos y paisajes d cuento, al
final ya estoy en Irún. La etapa ha sido dura xro
bonita. Mñna toca hablar en francés…”
Irún-Parentis
“País Vasco Francés embudo d tráfico y
peligroso. Las Landas pistas de bici y muchos
turistas. Me duelen muñecas y culo. París sta muy
lejos”
Parentis-Jonzac
“Las pedaladas cada vez cuestan +. He
cruzado burdeos a las 12:30 y ya stoy
en otra región xro me columpié cuando calculé los km. París sta lejísimos”
Jonzac-Vivone
“Stoy en Vivone bonita villa a 18 km de Poitiers. Calado hasta los huesos”
Vivone-Amboise
“¿el viento siempre sopla de norte a sur? Me
salen 160 km diarios y van 6 días. Empiezo a flakear. Hoy duermo en Amboise
junto al Loira”
Amboise-Chartres
“Stoy frente a la
catedral de Chartres dps de
1 puto día de viento. Spero
entrar mñna en París por Versalles”
Chartres-Paris
“1250km, 8 etapas, sol, lluvía
y soledad. Stoy dbajo de 1
montón de hierros llamado TOUR EIFFEL”
Como dice el refrán: “Es de bien nacidos ser agradecido”
Como patrocinador más fiel tengo que decir que PowerBar nunca duda en ofrecerme ayuda y en el momento que desvelo mis planes, es el primero en preguntar, qué necesito. Tanto en esta aventura como en otras nunca me ha pedido nada a cambio, pero creo que es de ley el poder mostrar su publicidad en gorra, bidones, etc. y si es posible publicar fotos en alguna revista donde se muestre esa publicidad.
Otro de los patrocinadores que no suele fallar es Salomón, marca de material deportivo que en los momento puntuales me ofrece alguna prenda de excelente calidad y altas prestaciones en el deporte para el cual pido colaboración.
La revista Corricolari me ofrece ayuda en mis aventuras dejándome un amplio espacio donde poder contarlo y a la vez que recibo un plus, se me presenta como escaparate.
A los tres quiero darles las gracias por su colaboración y animarles a que sigan ayudando a muchos deportistas para que el mundo vea que somos muchos los “Meca´s” que andamos por ahí sueltos.
Por supuesto tengo que dar las gracias a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros de trabajo y a los miembros del foro del atleta.com que han leído y transmitido sus mensajes de ánimo para que todo llegara a buen puerto. Son muchas las personas a las que les tengo que dar las gracias, pero para evitar olvidarme a alguien prefiero omitir nombres.
¿Se cumplió el objetivo?
Sólo con tener una simple idea ya se está cumpliendo un objetivo.
Por supuesto que sí, y tengo que decir que ha sido fácil. Si hubiera tenido que darme la vuelta en mitad del camino también se hubiera cumplido el objetivo y seguro que algo interesante hubiera transmitido de esa aventura.
Yo sólo quería salir por ahí, deambular por una tierra desconocida, ver como me las apañaba con el idioma de los gestos, comprobar hasta donde podría llegar con unos pedales y una cadena, saber si tendría miedo a…¿a qué?, eso es lo que quería saber, a qué!!!!!!! Al final tuve miedo al tiempo, al tiempo de reloj, al que me marcaba las pautas del día, el que me decía si llegaría a París o no. Que triste!! De vacaciones y pendiente de un reloj. Perdí la noción de los días y no sabía si era martes o sábado, pero en segundo plano el reloj funcionaba a la perfección y me llevó con el gancho en la barbilla.
El objetivo de este viaje sólo se cumplirá si después de leer esta guía has captado el mensaje. Ya sabes, no repitas mi camino, fabrica el tuyo propio y después nos lo cuentas.
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