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La crónica de Hachenbaker
Bueno,
pues ya sólo me toca a mí. Es curioso que todavía no hubiera entrado
en este post, pero nunca me es fácil entrar en internet. (Por cierto
Guille, Sí conoces a otro componente de la carrera!!)
Para mi ha sido una carrera muy interesante con la que he roto muchos
de mis límites. Cada hora que continuaba en carrera los iba rompiendo.
Cuando he leído y oído todas las felicitaciones que me ha dado la
gente me he quedado muy sorprendido porque de verdad que no he hecho
nada que seguro que cualquiera de vosotros no pudierais hacer; todo es
verse allí y ponerse en la línea de salida. El segundo día estaba
destrozado y pensé que mucha gente saldría caminando pero cuando vi
que me quedaba sólo empecé a correr ...y terminé corriendo. Debe ser
una especie de histeria colectiva pero de verdad que el estar allí
cambia mucho las cosas. Yo nunca pensé que pudiera participar en una
carrera como ésta, hace tan sólo un año no me atreví a participar
en el MAM por verlo demasiado duro. Pero afortunadamente tengo a
mi lado a alguien que es diametralmente opuesto en ese sentido,
Jberrioc, que siempre me dice que no me ponga límites yo mismo,
que espera a que la prueba me los ponga por sí sola. Así que, después
de frenarle en varias carreras y tirarnos luego de los pelos por no
haber participado en carreras como el MAM o el Superduatlon, ya no
podía decir más veces que no y acepté ir a esta carrera. También hay
que decir que la influencia de desmitificadores como Luismi,
Caño , Eugenio o Javi Salazar ha contribuido mucho.
De todas maneras iba bastante desanimado por algún que otro problema
que tenía que dejar en Madrid a lo que se sumó que Jose no
pudiera ir. Pero, precisamente él, me dio dos patadas en el culo en
dirección a Francia, yo le pedí su camiseta para que me hiciera
compañía; Luismi me dio TRES motivos por los que ir y
terminarla y alguna que otra persona me escribió un email que me vino
muy bien para los momentos bajos que tuvimos que afrontar cada día.
Así que con eso nos fuimos para allá “la extraña pareja” (Caño
y yo) a la que se sumó Jose los cuales me han animado y ayudado
en todo lo posible y sin los que seguramente no hubiera acabado la
carrera.
Los primeros días tuve que suplir en la medida de mis posibilidades
las dotes de Caño para las relaciones públicas mientras él hizo un
curso acelerado de francés para poder comunicarse, y a fe que acabó
haciéndolo pero que muy bien. Todavía no sé como, pero el tío sacó
nuestros apodos en francés: ¡¡Robinet cassé y Le poupon diabolique!!!
El día a día se hizo duro pero encontrábamos siempre tiempo para
reírnos, para pasear por la playa y enfriar las piernas en el agua,
enseñar español a los franceses, estirar, cuidar nuestros maltrechos
pies e incluso aprender cosas sobre el equipo para este tipo de
carreras. (Me acordé de ti Cemarcor, allí todo el mundo llevaba
cosas Raidlight) Lo más increíble es que tuvimos tiempo incluso para
competir, (a parte de Jose que es una máquina y estuvo siempre en la
pomada) A pesar de que Caño hizo amistad con el equipo
“contrincante” no nos lo pusieron fácil y el último día él lo tuvo que
dar todo para mantener la ventaja que llevábamos. Fue digno de una
etapa del Tour de Francia, atacaron al ver que Caño iba mal
pero se defendió e incluso hubo sprint final por la honrilla de ver
quien entraba antes. Por lo demás, cada día el sol pegaba de lo lindo,
la arena te pone el femoral al rojo vivo, y cada kilómetro vas
pensando en la patada que vas a meter a la mochila cuando acabes pero
siempre terminas satisfecho de todo lo que vas consiguiendo. Creo que
es una experiencia que ningún corredor se puede perder. Hay momentos
que se pasa mal, pero nunca llegué a sufrir tanto como, por ejemplo,
en la vuelta de Cabezas de Hierro en la cronometrada de este año. Lo
llevaba como referencia y sin embargo nunca sobrepasé ese límite de
desgaste.
En fin, aún arriesgo de ser pesado me gustaría que quedara por escrito
que esto no lo habría terminado (¡ni empezado!) sin Jose, sin
Luismi y sin Ppong y Carmen, que me animaron en
todo momento, antes y durante, como si estuvieran allí; y por supuesto
a Caño y Jose, sin los que no hubiera sido igual.
También siento no haber podido responder a todos los mensajes que me
llegaron, pero me quedé sin batería muy pronto. Gracias por vuestros
ánimos: Felipe (Trepa), Mina y Javiere. A
Hiper, a Javi Salazar, Charo y Goyo , el mudo,
y Jesús(Sagar) y a Ramiro que me animaron en
Zegama; y a todos los que me habéis felicitado en la merienda del MAM;
me dio mucho corte que lo hicierais porque ese día los aplausos son
para los del MAM, yo sólo era espectador.
(Pero, por supuesto, gracias por ellos!!)
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